domingo, 18 de marzo de 2018

Fernando Rodeles: ¿Qué le queda a Cristina?

Luego del “Caso López” la pregunta que surge en estos días es si la ex presidente, Cristina Fernández de Kirchner, conserva intacto su poder de convocatoria para ese 30% de lo que se conoce como votante duro del Frente para la Victoria.Ahí debemos incluir a los diputados e intendentes del espacio cristinista. Un porcentaje que, de aún mantenerlo, le permitiría ocupar un cargo legislativo en la provincia de Buenos Aires. Hay un dato que permite pensar lo último: según una encuesta de Jorge Giacobbe, realizada la semana pasada con 900 casos y a nivel nacional, cuando se le preguntó a los votantes krichneristas si creían que López era un testaferro k; el 64,5% dijo que no, explicaba Fernando Rodeles en LPO.

Pero, suponiendo que conservase ese votante duro, es poco probable que el kirchnerismo pueda, como sostienen algunas agrupaciones políticas de corte vecinal y los militantes de La Cámpora, “volver” a ocupar un cargo Ejecutivo sino logra: elaboran alguna autocrítica de las acciones políticas de los últimos años, modificar su estrategia política y cambiar el contenido discursivo.

El kirchnerismo ha elaborado una autocrítica suave con lo que sucedió y está ocurriendo en su espacio. De esa manera continúan defendiendo lo indefendible. Para los simpatizantes del Frente para la Victoria todo ha sido positivo e irreprochable y, de esa manera, terminan deslegitimando los propios logros alcanzados. En los últimos tiempos han invertido casi la misma energía en exaltar la asignación universal por hijo que en tratar de minimizar los casos de José López y a Lazaro Baez. También han sostenido la misma coherencia en reivindicar la recuperación de las jubilaciones en manos del estado como para mantener un silencio absoluto con la prisión del ex secretario de Transporte, Ricardo Jaime.

En el plano estratégico, en todas las vertientes del kirchnerismo, tanto a nivel nacional, provincial y municipal, la única estrategia planteada ha sido cuanto peor, mejor. Prevalece el hacer todo lo posible para que le vaya lo peor posible a los que gobiernan para, de esa manera, acrecentar los logros del Néstor y Cristina y, en consecuencia, recuperar el poder. Hasta el momento parece ser una maniobra equivocada porque imaginando que existiera alguna posibilidad de una crisis absoluta en Cambiemos, las alternativas no parecerían ser el kirchnerismo de paladar negro sino el peronismo “renovado” que encarnan Sergio Massa y Juan Manuel Urtubey. En cambio parece más probable que con el kirchnerismo suceda un fenómeno similar al que ocurrió con Carlos Saúl Menem en 2003 cuando, para algunos pocos, el ex presidente aparecería como el salvador pero, para la gran mayoría, como uno de los culpables de la crisis política, económica y social de 2001.

El discurso del kircherismo sigue incluyendo solo al paladar negro o prodestinatario. Por acción u omisión no han elaborado un mensaje para los desencantados con Cambiemos ni para el peronismo. Las diferentes versiones del Frente para la victoria insisten con el compañeros y compañeras, trabajadores y trabajadoras y traidores y traidoras. El exceso en lo discursivo de la feminización gramatical agota a los que no son fanáticos.Y los voceros siguen siendo las figuras con peor imagen de la política argentina: Axel Kiccilof, Martín Sabbatella, Amado Boudou, Aníbal Fernández, Luis D’Elía, Guillermo Moreno y Julio De Vido por mencionar algunos. En cambio, Bossio y Urtubey, dos ex integrantes del ese espacio, con buena imagen, lograron sumarse al rol de "opositores responsables".

"En resumen, sino hay cambios contundentes, Cristina seguirá teniendo chances de ser legisladora en 2017 y eterna en ese espacio minoritario. Sin embargo, como sostiene el antropólogo , Alejandro Grimson, auto-identificado con el 48% no Macrista, si continúan con esta lógica "al Frente para la Victoria será imposible construir una oposición política exitosa en el futuro inmediato", concluye Fernando Rodeles

martes, 18 de agosto de 2015

Líderes para los argentinos

Hay tres hechos que indican que la mayoría de los argentinos aún eligen líderes que sean carismáticos, caudillistas y verticalistas. El primero tiene que ver con las elecciones en las provincias. Los resultados de Salta, Chaco, La Pampa, Córdoba, Corrientes y Santa Fe, por mencionar algunas, muestran que, lejos de reforzar la idea de que se busca otro tipo de liderazgo, más humilde y más cercano al ciudadano, los argentinos siguen eligiendo a políticos con características paternalistas. En ese sentido, el caso de Salta, es paradigmático. En la provincia del norte ganó Urtubey y, de esa manera, cuando termine su gobierno en 2019, habrá gobernado por 12 años. Derrotó a Romero, su antecesor, que también gobernó tres períodos. En síntesis: sólo dos políticos habrán gobernado Salta durante 24 años.


Otra hecho que marca la preferencia por líderes imponen sus decisiones en lugar de consensuarlas es la permanencia de los “intendentes eternos” en Buenos Aires. Los jefes municipales de los 24 partidos llevan en el cargo un promedio de casi nueve años y medio. En ese sentido se destacan Othacehé (en Merlo) y Curto (en Tres de Febrero), ambos con 24 años en su cargo, y Pereyra (en Florencio Varela), con 23 años como intendente. Muchos de ellos, además, impusieron a familiares o delfines políticos suyos y buscarán la reelección en octubre. Estos fenómenos también se darán en Tucumán, Formosa, Misiones y Santa Cruz.

El último tiene que ver con la elevada imagen que mantiene Cristina Fernández de Kirchner. Todas las encuestadoras coincidieron en que la Presidenta, luego de 12 años de gobierno (ocho como primera mandataria), supera el 50% de aprobación. En sus años de gestión, diferentes especialistas definieron el estilo de liderazgo de Cristina como el de alguien que impone más que escuchar, con un discurso confrontativo de tono de voz elevado y firme. Y como una mujer que “se pone los pantalones” para monopolizar el poder y controlar los aparatos, territorios y políticas clientelares. Una de sus últimas muestras de verticalismo fue cuando bajó a Randazzo de la carrera presidencial y ordenó al Frente para la Victoria apoyar a la fórmula Scioli-Zannini.   

En Argentina la excepción parece ser la Ciudad de Buenos Aires donde algunos expertos en liderazgo creen que la acotada victoria de Rodríguez Larreta ante Lousteau se debió a que muchos porteños castigan a los líderes que imponen a sus sucesores. Existe mucha teoría sobre el liderazgo político, pero hay una distancia entre lo que se escribe y lo que ocurre. En esa dirección, el que quiera conducir el país, deberá entender que las diferencias culturales inciden en los estilos de liderazgo. Así, una actitud autoritaria de un jefe comunal en la Capital, podría ser interpretada como descalificante y costarle la elección, mientras que la misma medida, en las provincias del Interior, podría ser vista como algo positivo y/o una muestra de un fuerte liderazgo.

Desde el PRO vienen promoviendo la construcción de un líder dialoguista y horizontal que fue creciendo en la intención de voto de manera permanente. En diciembre de 2013 Mauricio Macri no superaba los 10 puntos y hoy, para la mayoría de las encuestas no baja (sin contar los votos que podrían llegarle de ganar la interna del frente Cambiemos) de los 26. El 9 de agosto próximo los argentinos comenzarán a elegir qué tipo de presidente quieren para los próximos cuatro años. Deberán hacerlo entre líderes como los que aún predominan en la mayoría de las provincias, intendencias de Buenos Aires y en el gobierno nacional o buscar cambiar a uno parecido al que gobernó la Capital Federal durante los últimos ocho años. Existen grandes dudas si los argentinos, duramente golpeados por la crisis de 2001 y moldeados durante años bajo el paternalismo, estamos preparados para elegir líderes que emprendan lo que sería un cambio cualitativo o,como lo definieron algunos, un “cambio justo”. Sin embargo, en la Argentina tres meses es mucho, y el resultado está abierto.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Imparable: Carrió se suma a los que insultan en lugar de atacar

Dicen que las personas no cambian. Los políticos y Elisa Carrió menos. Hace un tiempo lo decíamos en la nota publicada en Perfil que llevó por título Atacar no es insultar

Elisa Carrió llamando imbéciles a los opositores; Gerardo Morales diciendo que Mariano Recalde es un cagón o Miguel Del Sel afirmando que Cristina Kirchner es una vieja chota e hija de puta. Todas declaraciones que fueron titulares de los medios, pero estuvieron lejos de traducirse en votos o en la simpatía de los electores. Esas afirmaciones, por el contrario, marcan un gran desconocimiento entre el qué y el cómo , decíamos .

Por estos días Carrió se mostró imparable. A fines de julio dijo para referirse a Daniel Scioli y Carlos Zanini que “la fórmula del Frente para la Victoria está compuesta por un imbécil y por un stalinista, son dos cajones de Hermino”.   

En su justificación la pre-candidata de Cambiemos recurrió a la definición de la RAE y se defendió en Twitter: "Según la Real Academia Española su significado es: débil de razón, escaso de razón. No es un agravio". 

Hoy dijo que "a Scioli lo van a matar para que el presidente sea Zannini" y agregó que "el kirchnerismo va a sacarse de encima al Gobernador cuando sea necesario".

Los políticos profesionales saben que no hay que manejarse por las pasiones, menos en estos tiempos donde se conoce al instante lo que se dice y se hace. En cambio, los políticos amateur insultan y suelen rodearse de amigos, familiares y políticos cercanos que fomentan y aplauden esas acciones con el solo objetivo de complacer a su jefe. 

sábado, 18 de julio de 2015

Publicidad negativa trata a Sabatella de “panqueque"

La interna para Gobernador en la provincia de  Buenos Aires se puso caliente. Además de los cruces entre los candidatos hace unos días circula en las redes sociales un video que trata de “panqueque” a Martín Sabbatella y recuerda sus críticas a Daniel Scioli y Anibal Fernández.


El video se conoció luego que el ex intendente de Morón y titular de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (Afsca), decidiera acompañar como candidato  vicegobernador al Jefe de Gabinete, Anibal Fernández.

Las imágenes recurren al popular reality “MasterChef” y a una animación que muestra a Sabbatella cocinando un panqueque.  Y repasa cuando Sabbatella  era intendente de Morón y era crítico con sus hoy aliados políticos: “El kirchnerismo se sostiene en la viejas estructuras de los partidos tradicionales que están por conveniencia y no por convicción” . También se ve al titular del AFSCA diciendo que “el tren bala no puede ser prioridad cuando los trenes no llegan a Once y que el INDEC es un desastre como el veto a la ley de Glaciares”. 

Luego, se rescatan las diferencias con Daniel  Scioli, candidato a presidente que llevará Sabbatella en su boleta porque es “conservador, ineficiente y menemista” y califica a su actual compañero de fórmula, Anibal Fernández,  como "un paso hacia el pejotismo” .


Les recomiendo algunos viejos artículos en  http://bit.ly/SoFYzr  y  http://bit.ly/1k2Wlfy

viernes, 22 de mayo de 2015

Randazzo: otro que insulta en lugar de atacar

"De cara a las elecciones de 2015 todavía a gran parte de los políticos argentinos les cuesta comprender que atacar al rival no implica insultarlo" , así arrancaba la nota que publicamos en Perfil bajo el título Atacar no es insultar

Ahí también decía  que "el insulto nunca es bien recibido y, por el contrario, hace que los ciudadanos y votantes se enojen y elijan a otros candidatos".
Lamentablemente el ministro del Interior y Transporte y precandidato presidencial por el Frente para la Victoria, Florencio Randazzo, no lo entiende así. El sábado pasado, durante un encuentro con el grupo de intelectuales de Carta Abierta,  habló de un proyecto "manco", en lo que fue interpretado como una burla directa hacia Daniel Scioli.
Ayer arremetió contra  Karina Rabolini por quedar al borde del llanto tras los dichos sobre su marido: "(Rabolini) se largó a llorar y hace una semana estuvo en lo de Tinelli donde lo imitaba un manco que le tocaba la cola. Había un imitador manco en lo de Tinelli, lo vio el país, donde supuestamente con la mano ortopédica le tocaba la cola a Karina, y no la vi llorar", señaló.

Los ciudadanos no actúan frente a la política como si estuvieran viendo una pelea de boxeo. El votante no suele premiar al que más fuerte grita ni a los políticos que más se enojan. En la política, como en cualquier actividad que se realiza, el que se enoja termina perdiendo, y los candidatos tampoco son un excepción.
Los insultos, a diferencia de los ataques, son una falta de respeto. Los ataques, en cambio, pueden ser herramientas que se usan en una estrategia de campaña para debilitar y derrotar al oponente. Mostrar las contradicciones, entre lo que dice y lo que hace un rival, es una forma de atacarlo sin tener que insultarlo. Un candidato puede mostrar que su rival dijo que está a favor del aborto pero, cuando se votó la ley de aborto no punible, lo hizo en contra. De esa manera está atacando al rival con un dato concreto que le hace más daño que un simple insulto.
En resumen, Randazzo le apunta solo sus votantes duros sin darse cuenta de que, para ganar una elección, necesita de todos.

sábado, 2 de mayo de 2015

Fernando Rodeles: "Discursos para el voto electrónico"

La implementación de la Boleta única electrónica (BUE) en las PASO de la Capital (de manera provisoria) y de Salta dejaron más dudas que certezas y dispararon una fuerte discusión discursiva con respecto a velocidad, transparencia, y seguridad del sistema.
El discurso del proveedor del servicio. Para ambos distritos fueron las palabras del Grupo MSA. La firma, en tono defensivo, apuntó contra los críticos de la BUE diciendo que querían volver al “voto papel” para garantizar el “voto cadena” que, según la empresa, no garantizaba la transparencia del comicio. 
En segundo lugar apareció el del contratante del sistema. El gobierno de la Ciudad, en menor medida, y sobre todo el de Salta, en sintonía con el proveedor, elogiaron la rapidez y transparencia de las urnas electrónicas. Los de Salta acusaron a su principal competidor, Juan Carlos Romero, de “mal perdedor” y encararon una campaña en los medios nacionales y locales. La misma incluyó al Ministro, Eduardo Sylvester, y al vocero de la firma, Nicolas Deane, negando maquinaria obsoleta y mostrando la facilidad del uso del sistema.
El tercer discurso es el del que padeció o podría padecer a la boleta electrónica. Aquí están los votantes que protestaron por la falta de capacitación en el uso y por las irregularidades de las maquinas. Pero también las palabras de los opositores al Gobierno contratante. Todo el arco opositor, pasando por el salteño Romero hasta el candidato de ECO, Martín Lousteau, enfocaron las criticas explicando que “más velocidad no es mayor seguridad”.

El cuarto discurso es el de los especialistas. Aquí predominaron los textos de expertos en transparencia e informática como Delia Ferrerira y Javier Smaldone respectivamente y las Ongs Poder Ciudadano y la Fundación Vía Libre. Los reclamos apuntaron a que la boleta electrónica dificulta la participación ciudadana en el control, pone en riesgo el secreto del sufragio y privatiza las elecciones tercerizando en una empresa la implementación del acto electoral. De esa manera,en el mercado de los expertos, predominaron las críticas con excepción de Poder Ciudadano que señaló “fortalezas y debilidades” del sistema.
Sin embargo, el que sorprendió fue el que podríamos denominar como doble discurso entre lo verbal y corporal. Aquí se destacó el jefe de Gabinete , Anibal Fernández, que desde lo verbal ratificó su oposición con un renovado de que “cada urna electrónica tiene un software y ese software puede decir lo que nosotros le queremos hacer decir.Es peligroso desde cualquier punto de vista porque uno pierde el control de lo que está haciendo”. Sin embargo, el 12 de abril pasado, luego de las elecciones de Salta, lo discursivo no fue acompañado por lo corporal. Ahí se pudo ver a un exultante Fernández que, a diferencia de un serio Juan Manuel Urtubey, festejaba que el kirchnerismo había salido primero en la PASO. Definitivamente y, más allá de que en nuestra Argentina solemos celebrar hasta los partidos ganados con goles con la mano, el lenguaje corporal de Aníbal no coincidió con el que suele advertir sobre las amenazas del sistema.
En resumen, a excepción de las contradicciones del jefe de Gabinete, predominan dos grandes posiciones: los defensores de la boleta electrónica que abogaron por la velocidad como principal atributo y los detractores de la misma que la criticaron por las graves fallas de seguridad. Sin dudas un dispositivo destinado a elegir a los representantes del pueblo debe, más allá de las posturas encontradas, garantizar ambos atributos y, sobre todo, despegar cualquier tipo de duda en cualquiera de los actores que participan del proceso electoral.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Comunicar abismo no es noticia

En los últimos meses hemos visto y oído a dirigentes políticos de la oposición y en los medios de comunicación críticas al kirchnerismo por lo que denominaron “meter miedo en la ciudadanía” por lo que ocurrirá con el recambio del 2015. Sin embargo, esta no ha sido una estrategia exclusiva del peronismo ni de este Gobierno.

Ya a fines de 2001 se podía escuchar a la Alianza señalando que “si no había ajustes el país sería un caos”. Resultado: se hizo el ajuste y el caos igual llegó.

En junio de 2009, durante las elecciones legislativas, nuevamente varios políticos quisieron advertir sobre el riesgo de caos. Por aquellos días el ex presidente Néstor Kirchner, en su rol de candidato a diputado por la provincia de Buenos Aires, decía que “si el 28 de junio Cristina (Fernández) no tenía mayoría legislativa volvíamos al país del 2001, volvíamos a que el país explote”. Resultado: el kirchnerismo perdió la mayoría en ambas cámaras legislativas pero no hubo caos y, por el contrario, gobernaron por un período más.

También en 2009 el candidato de Unión Pro, Francisco De Narvaéz decía: “Si Kirchner gana en la provincia, va a haber intentos de estatizaciones y arremeterá contra la propiedad privada. Va a avanzar sobre los bancos y sus depósitos, porque necesita plata, y también contra los medios de comunicación”. Resultado: el kirchnerismo no ganó pero igualmente hizo algunas de las cosas que señalaba y advertía De Narváez. Pasó a manos del Estado algunas empresas y arremetió contra algunos medios.

La versión 2014 de este “meter miedo” la inauguró el militante kirchnerista, Alex Freyre, enfermo de HIV, cuando manifestó públicamente al actor Aníbal Pachano, quien sufre la misma enfermedad, que ambos morirían en 2016, si Massa o Macri llegasen al poder, porque se les pagaría a los fondos buitre y entonces no habría dólares para importar los medicamentos. También se sumaron los gobernadores de Tucumán y Entre Ríos, José Alperovich y Sergio Urribarri, cuando señalaron que si no se votaba al proyecto se terminarían las pensiones, la asignación universal por hijo y los remedios en los hospitales.

En esta oportunidad, la estrategia del miedo tiende a cosechar efectos contraproducentes por dos motivos. Por un lado muestra debilidad del Gobierno, que debe recurrir a declaraciones alarmistas para mantener su iniciativa pero sobre todo porque, la mediatización de la “amenaza”, no hace más que exponer la posibilidad de que sea rebatida por la oposición. Los opositores rápidamente salieron a comprometerse en público, por ejemplo, con la continuidad de los planes sociales.

Según enseña la experiencia, si se elige sembrar el miedo como táctica de campaña se debe tener en cuenta la respuesta de los oponentes que desmentirán la especie. Otra cosa diferente ocurre cuando se infunde temor en el “boca a boca”. Ahí, la campaña suele ser más efectiva porque no tiene intermediarios. Mediatizar la amenaza, por el contrario, expone fácilmente a que el mismo vecino que escucha al puntero asocie su mensaje al de los voceros oficiales que lo propagan por los medios y deje de creerle.