martes, 16 de junio de 2009

Costa y De Narváez: ¿Candidatos que pueden generar empleo?

A fines de 2007 durante una entrevista a Eduardo Camaño lamentándose me dijo que el futuro de la política parecía estar destinado solo para quienes tenían recursos económicos.

En los últimos años ha surgido esta idea de los empresarios que participan en política y que ostentan entre sus pergaminos su enorme capacidad para generar negocios y tener muchos recursos.

Muchas veces esto los lleva a posicionarse y prometer soluciones que son difíciles de cumplir. Los posicionamientos siempre se tratan del lugar que ocupará nuestro candidato en la mente del ciudadano a fin de lograr que el mismo sea identificado por ellos y diferenciarlo del resto.



En Eduardo Costa (candidato a Diputado de la Nación por la UCR en Santa Cruz) como en Francisico De Narváez no hay un claro posicionamiento. Además de los parecidos en cuanto a formación empresarial ambos recurren en sus spots al "ayúdame" o "me ayudas" para que los lleven al Congreso de la Nación , al plano americano con fondo de arboleda, al tema de la seguridad, etc.


Sin embargo, el error más grave que cometen es posicionarse como hombres que pueden generar empleo. En un spot Costa dice que sabe “cómo generar trabajo”. Algo similar ocurre con De Narváez en una pieza de vía pública del acceso oeste en la provincia de Buenos Aires en donde señala que es el hombre que “puede crear empleo”.



En política hay que tener cuidado con este tipo de afirmaciones ya que teniendo en cuenta sus posibilidades como empresarios es más probable que puedan dar empleo desde su posición actual que desde una banca del Congreso de la Nación.

En esa dirección podría ocurrir que algún ciudadano por estos días vaya a pedirles el trabajo que prometen para más adelante. Algo así le ocurrió al actual Ministro de justicia y seguridad, Aníbal Fernández, cuando siendo el responsable de la cartera de Interior dijo que si a los piqueteros “les mostraban una pala, les agarraba fiebre”.



Al día siguiente Nina Peloso, rápida de reflejos, se movilizó al Ministerio de Trabajo para pedir los puestos con que los azuzó Fernández. “Venimos a buscar la pala, el rastrillo y la dirección para ver a dónde tenemos que ir a laburar”, dijo Peloso en agosto de 2004.