martes, 1 de septiembre de 2009

Los medios atacan como partido político y se defienden con la libertad de prensa

El periodista Eduardo Aliverti el sábado a la mañana en un editorial del programa Marca de Radio hizo referencia al tratamiento periodístico sobre el nuevo proyecto de Ley de Medios Audiovisuales. A continuación las principales ideas que, a nuestro entender, surgen de los párrafos de la nota titulada Tres al hilo:

Leer el proyecto
“Los que odian y los que aman al kirchnerismo no quieren escuchar nada de nada y se oponen o apoyan desde el prejuicio incondicional. Y quienes intuyen que deberían tener una mirada más o menos parecida a lo equidistante, porque no confían ni en los unos ni en los otros, coinciden con los demás en que no leyeron ni una mísera línea del proyecto”.



26 años con una ley de la dictadura
“Por lo menos pongámonos de acuerdo en que, en política, es impresionante que después de 26 años se haya podido presentar un proyecto de radio y tele que sustituya al de la dictadura. ¿Porque, o sólo porque, los K libran una guerra individual contra Clarín y viceversa? No: porque después de 26 años siguió habiendo quienes aprovecharon cada hendija, cada oportunidad mediática, cada mesa redonda y conferencia y charla y congreso sobre comunicación que parecían inútiles, cada afiche, cada entrevista, cada declaración personal o institucional, para llamar la atención sobre el bochorno de que no se pudiera derogar la ley de los milicos” (…) “Dicen que esto no se puede aprobar contrarreloj y tienen razón. Pero es que hace 26 años que no es el momento. 26 años. Toda nuestra vida en democracia hace que no es el momento, miserables”

Las campañas de los medios
“Se cae en una lógica binaria espantosa, que preconcibe buenos y malos absolutos, descontextualizados. Y su efecto –más allá o más acá de las increíbles campañas de los medios– es entre otros el espectáculo deplorable a que asistimos por estas horas, sobre todo en las radios, con gente que putea a los gritos sin tener ni la más remota idea del objeto de estudio¿Qué tiene esa gente en la cabeza? ¿Imagina que una ley habilitará exiliar periodistas? ¿Piensa que arriba la Gestapo o el zurdaje que preocupa a Mirtha, y que los medios serán ocupados por monstruos orwellianos que pingüinizarán la vida cotidiana? Como sea, la batalla no se libra con los (tal vez) representativos sino con los significativos. No es Doña Rosa la que define”.

El contenido del proyecto
“No hay hasta ahora una sola crítica técnica a la propuesta. Ni una. Y es que, si la hubiera, en lugar de anclar el cuestionamiento en razones de política (de negocios) y temor al apriete de los grandes grupos mediáticos, habría serias dificultades para oponerse. Repasemos algunas preguntas. ¿Cómo se hace para estar en contra de reducir en más de un 50 por ciento la cantidad de licencias de radio y tevé que puede operar un mismo licenciatario? ¿Cómo se cuestiona que un tercio del espectro pueda pelearse para el sector público no gubernamental? ¿Cómo se enfrentan a que un mismo grupo no pueda disponer de las redes tecnológicas, la producción de contenidos y su distribución? ¿Cómo se las ingenian para denostar un convite que recoge grandes porciones de legislación estadounidense y europea, y definido como ejemplaridad mundial por el Relator de las Naciones Unidas para la Libertad de Expresión? ¿Cómo hacen? Está claro cómo hacen: hablan a la bartola de un ataque a la prensa, no contrastan ni siquiera un proyecto alternativo, esparcen que el país está incendiado. A esta altura ya no se sabe quién fue el autor de la frase porque es atribuida a unos cuantos, pero eso no invalida su solidez: atacan como partido político, y se defienden con la libertad de prensa”.


LA FRASE EN LA NOBLE ERNESTINA
En el libro La Noble Ernetina, el periodista Pablo Llonto incluye la frase del título de nuestro artículo y se la atribuye, en la página 207, al caudillo de Entre Ríos Cesar “Chacho”Jaroslavsky.

En el capítulo sobre política Llonto hace referencia a la relación del diario Clarín con el Gobierno de Carlos Menem. En ese contexto el periodista afirma que los peronistas entonces recordaron “un viejo consejo” que les había dado el entrerriano: Hay que cuidarse de ese diario. Ataca como partido político y si uno le contesta se defiende con la libertad de prensa”.

Con respecto a lo anterior es interesante releer a Héctor Borrat en su artículo El periódico, actor del sistema político donde dice que los diarios "son actores políticos" que afectan "la toma de decisiones" del sistema político.

Borrat explica que “si por actor político se entiende todo actor colectivo o individual capaz de afectar el proceso de toma de decisiones en el sistema político, el periódico independiente de información general ha de ser considerado como un verdadero actor político. Su ámbito de actuación es el de la influencia, no el de la conquista del poder institucional o la permanencia en él. El periódico pone en acción su capacidad para afectar el comportamiento de ciertos actores en un sentido favorable a sus propios intereses: influye sobre el gobierno, pero también sobre los partidos políticos, los grupos de interés, los movimientos sociales, los componentes de su audiencia” .

2 comentarios:

  1. Al igual que la sensación, ¿cómo podemos a través de Monster Beats los altos y bajos no lo son.

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