jueves, 8 de octubre de 2009

Plagio: sombrero negro y Approbo para Das Neves

Esta semana el gobierno de Chubut reconoció que una nota de opinión publicada el 29 de septiembre en La Nación con la firma del gobernador Mario Das Neves, titulada "La inseguridad y la teoría de las ventanas rotas" fue copiada de un blog.





El viernes pasado, en una carta de lectores publicada en La Nación, el fiscal Martín López Perrando señalaba que la nota en cuestión "resultaba una copia casi idéntica de la publicada por el blog www.tigreseguro.blogspot.com"

Según informó el secretario de Información Pública de Chubut, Daniel Taito, la nota fue elaborada por un asesor del gobernador que había tomado conceptos de otro artículo. Sin embargo el propio diario La Nación puso en duda las explicaciones de Taito al utilizar en volanta y bajada del artículo entrecomillados. La volanta dice textos “parecidos” y la bajada señala que el Gobernador de Chubut admite un “error”de uno de sus asesores.

En este sentido es importante destacar una etapa fundamental de toda campaña política como es la de control. Es necesario realizar un control exhaustivo de las piezas que se elaboran. Sobre todo cuando van a llevar la firma del candidato y van a ser publicadas en medios de comunicación de tirada nacional. El error se amplifica porque la fuente es nada menos que un Gobernador con una muy buena gestión provincial que aspira a ser Presidente de la Nación en el 2011.

Estos errores suelen ser aprovechados por los candidatos opositores sobre todo en épocas de definición. La única parte positiva de lo ocurrido es que pasa a dos años de la elección aunque copiar en lo sustancial obras ajenas dándolas como propias nunca se olvida. Además con una rápida técnica de asociación y reduccionismo (aunque haya diferencias en él grado gravedad) cualquier opositor aprovechará para inhabilitar declaraciones de Das Neves referidas a cuestionar delitos.


Unos meses más adelante será frecuente escuchar decir a algún político que plagiar “es un delito o una infracción al derecho de autor”. Por ejemplo podremos escuchar a los dirigentes de la Uocra que hace un tiempo cortaban rutas en Trelew devolviéndole al Gobernador con sus propias palabras: “va a tener que desfilar por la justicia como cualquiera que comete un delito”.



En este sentido el que “menos responsabilidad” tiene es el propio candidato ya que debe confiar plenamente en sus asesores que el texto fue chequeado. El candidato siempre tiene un círculo íntimo (generalmente integrado por sus secretarios, jefe de campaña, familiares, etc.) que más allá de los especialistas contratados son a los que el político termina escuchando. En ese sentido es importante que alguno de ellos, a partir de entonces, se coloque el sombrero negro. El mismo es uno de los seis que integran el método atribuido al doctor Edward de Bono en su libro Seis sombreros para pensar.

En este método, que es muy utilizado en la publicidad para diseñar diferentes piezas, el Sombrero negro tiene que ver con enjuiciamientos negativos y quién lo usa debe señalar lo que está mal y los motivos por lo que determinada pieza no puede funcionar en la campaña. Debe identificar peligros, riesgos y elementos negativos.

Otro cuestión a tener en cuenta en el candidato es incorporar a su equipo de campaña una consultora que no haga "copy&paste". En su defecto profesionales que tengan la capacidad de interpetrar una idea o una teoría, reescribirla y citarla. Desde la parte de control, además del encargado de llevar el sombrero negro, también se puede someter a toda pieza elaborada (sobre todo las que se firman) a algún software gratuito para comprobar si el documento es una copia de algún trabajo que este presente en Internet.



En ese sentido hace poco fue noticia la aparición de Approbo. El diario El País en un artículo titulado Antídoto contra copiones explica que es una aplicación online multiplataforma (Windows, Mac, Linux) que automatiza los procesos para saber “qué partes de un texto son originales o no”. La comparación se realiza en cualquier formato textual y su funcionamiento es sencillo.

El artículo de El País explica que "basta con subir el archivo a Approbo". En minutos (según la velocidad de conexión) el programa, que funciona desde cualquier navegador de Internet, da su veredicto: si la copia es íntegra o parcial, y de qué fuentes proviene. La búsqueda de documentos se hace en Google, es decir, compara con los millones de webs que indexa el buscador.

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