lunes, 26 de octubre de 2009

Políticos, jueces y la costumbre de “chapear”

La edición de ayer del diario Perfil publicó una noticia que señala que el presidente del partido Unión del Centro Democrático (Ucedé) y ex vice ministro de Defensa del menemismo, Jorge Pereyra de Olazábal, fue demorado por personal de seguridad en una librería del barrio porteño de Recoleta por robar libros.

Además la nota explica que uno de los empleados de seguridad señaló que Pereyra de Olazabal le dijo que "tenía contactos con la policía" y que no quería que esto "pasara a mayores”.

Lo interesante de la nota tiene que ver con la costumbre argentina de “chapear”. Es decir con esta idea que tenemos los argentinos de mostrar u ostentar poder de acuerdo al cargo que se tiene o se tuvo. El objetivo es atemorizar a quién le pide explicaciones por algún acto inapropiado cometido para poder conseguir algún beneficio personal.

Algunas frases tales como: ¿No sabes quién soy? , ¡Tengo contactos en el gobierno!, ¿Por qué no llamas a …? , suelen escucharse.

Hace unas semanas la comunidad pudo ver y escuchar a la jueza Rosa Parrilli increpando, insultando, discriminando y “chapeando” a dos empleadas de la Dirección de Tránsito para que no le cobraran el acarreo de su auto.


Frases “chapeadoreas” de la jueza
“La que manda soy yo. Señorita, venga acá, la que manda acá soy yo, no tengo que pagar como no pago nunca en la vida”, remarcó la magistrada.

Estás ante una jueza. Espero que no caigas nunca en mi jurisdicción porque te meto presa ocho meses”, replicó Parrilli.

“Te hubiera metido un cachetazo por hacerme perder el tiempo, no te das cuenta tontita de que te dije que acá mando yo”, concluyó al dirigirse a una de las empleadas.

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