domingo, 30 de noviembre de 2014

Comunicar abismo no es noticia

En los últimos meses hemos visto y oído a dirigentes políticos de la oposición y en los medios de comunicación críticas al kirchnerismo por lo que denominaron “meter miedo en la ciudadanía” por lo que ocurrirá con el recambio del 2015. Sin embargo, esta no ha sido una estrategia exclusiva del peronismo ni de este Gobierno.

Ya a fines de 2001 se podía escuchar a la Alianza señalando que “si no había ajustes el país sería un caos”. Resultado: se hizo el ajuste y el caos igual llegó.

En junio de 2009, durante las elecciones legislativas, nuevamente varios políticos quisieron advertir sobre el riesgo de caos. Por aquellos días el ex presidente Néstor Kirchner, en su rol de candidato a diputado por la provincia de Buenos Aires, decía que “si el 28 de junio Cristina (Fernández) no tenía mayoría legislativa volvíamos al país del 2001, volvíamos a que el país explote”. Resultado: el kirchnerismo perdió la mayoría en ambas cámaras legislativas pero no hubo caos y, por el contrario, gobernaron por un período más.

También en 2009 el candidato de Unión Pro, Francisco De Narvaéz decía: “Si Kirchner gana en la provincia, va a haber intentos de estatizaciones y arremeterá contra la propiedad privada. Va a avanzar sobre los bancos y sus depósitos, porque necesita plata, y también contra los medios de comunicación”. Resultado: el kirchnerismo no ganó pero igualmente hizo algunas de las cosas que señalaba y advertía De Narváez. Pasó a manos del Estado algunas empresas y arremetió contra algunos medios.

La versión 2014 de este “meter miedo” la inauguró el militante kirchnerista, Alex Freyre, enfermo de HIV, cuando manifestó públicamente al actor Aníbal Pachano, quien sufre la misma enfermedad, que ambos morirían en 2016, si Massa o Macri llegasen al poder, porque se les pagaría a los fondos buitre y entonces no habría dólares para importar los medicamentos. También se sumaron los gobernadores de Tucumán y Entre Ríos, José Alperovich y Sergio Urribarri, cuando señalaron que si no se votaba al proyecto se terminarían las pensiones, la asignación universal por hijo y los remedios en los hospitales.

En esta oportunidad, la estrategia del miedo tiende a cosechar efectos contraproducentes por dos motivos. Por un lado muestra debilidad del Gobierno, que debe recurrir a declaraciones alarmistas para mantener su iniciativa pero sobre todo porque, la mediatización de la “amenaza”, no hace más que exponer la posibilidad de que sea rebatida por la oposición. Los opositores rápidamente salieron a comprometerse en público, por ejemplo, con la continuidad de los planes sociales.

Según enseña la experiencia, si se elige sembrar el miedo como táctica de campaña se debe tener en cuenta la respuesta de los oponentes que desmentirán la especie. Otra cosa diferente ocurre cuando se infunde temor en el “boca a boca”. Ahí, la campaña suele ser más efectiva porque no tiene intermediarios. Mediatizar la amenaza, por el contrario, expone fácilmente a que el mismo vecino que escucha al puntero asocie su mensaje al de los voceros oficiales que lo propagan por los medios y deje de creerle.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Atacar no es insultar

De cara a las elecciones de 2015 todavía a gran parte de los políticos argentinos les cuesta comprender que atacar al rival no implica insultarlo. El insulto nunca es bien recibido y, por el contrario, hace que los ciudadanos y votantes se enojen y elijan a otros candidatos.

En esa dirección, los sindicalistas son los políticos que a menudo confunden el insulto con el ataque. La hipótesis podría ser que lo hacen porque tienen un votante duro y fiel. En consecuencia, sus discursos y declaraciones no irían para todos los ciudadanos, sino a sus afiliados.

Sin embargo, no son pocos los gremialistas que aspiran a ocupar cargos legislativos o ejecutivos, y pretenden ser elegidos por la mayor cantidad de electores. Un caso testigo es el de Luis Barrionuevo, del Sindicato de Gastronómicos. Fue diputado y senador por Catamarca pero sin embargo insiste con el insulto y en hablarles a sus votantes cautivos. En más de una oportunidad apareció insultando a otros políticos: “Kirchner se murió por avaro” y “Capitanich es un pelotudo caro”, fueron dos de sus últimas declaraciones.

Otro sindicalista que en los últimos meses se le “soltó la cadena” fue el líder de los mecánicos, Ricardo Pignanelli. El titular de Smata arremetió contra el diputado del Partido Obrero, Néstor Pitrola: “Yo soy un trabajador que se baja en El Palomar para ir a las fábricas, aunque ese hijo de puta diga que soy un burócrata”, dijo.

Protagonizar ese tipo de conflictos sirve para hacerse conocido en los medios de comunicación, pero no para conseguir votos. Elisa Carrió llamando imbéciles a los opositores; Gerardo Morales diciendo que Mariano Recalde es un cagón o Miguel Del Sel afirmando que Cristina Kirchner es una vieja chota e hija de puta. Todas declaraciones que fueron titulares de los medios, pero estuvieron lejos de traducirse en votos o en la simpatía de los electores. Esas afirmaciones, por el contrario, marcan un gran desconocimiento entre el qué y el cómo.

Los ciudadanos no actúan frente a la política como si estuvieran viendo una pelea de boxeo. El votante no suele premiar al que más fuerte grita ni a los políticos que más se enojan. En la política, como en cualquier actividad que se realiza, el que se enoja termina perdiendo, y los candidatos tampoco son un excepción.

Los insultos, a diferencia de los ataques, son una falta de respeto. Los ataques, en cambio, pueden ser herramientas que se usan en una estrategia de campaña para debilitar y derrotar al oponente. Mostrar las contradicciones, entre lo que dice y lo que hace un rival, es una forma de atacarlo sin tener que insultarlo. Un candidato puede mostrar que su rival dijo que está a favor del aborto pero, cuando se votó la ley de aborto no punible, lo hizo en contra. De esa manera está atacando al rival con un dato concreto que le hace más daño que un simple insulto.

Los políticos profesionales saben que no hay que manejarse por las pasiones, menos en estos tiempos donde se conoce al instante lo que se dice y se hace. En cambio, los políticos amateur insultan y suelen rodearse de amigos, familiares y políticos cercanos que fomentan y aplauden esas acciones con el solo objetivo de complacer a su jefe.

En resumen, en muchas ocasiones parece que los políticos sólo quisieran que los apoyaran sus votantes duros sin darse cuenta de que, para ganar una elección, deben conquistar al indeciso, al que decide no votar y/o anular el voto.

domingo, 24 de agosto de 2014

Carrió apocalíptica: "Se vienen momentos muy duros, se viene un desastre"

El diario Clarin publicó hoy una entrevista a Elisa Carrió en la que señala que será candidata a presidenta porque "no hay estrategia política y se vienen momentos muy duros, se viene un desastre".

Probablemente la peor Carrió sea la de los pronósticos y por eso la periodista le pregunta por qué tipo de desastre. La diputada dice: "La estrategia de Cristina es llevarnos a la guerra. Como viene el golpe inflacionario lo que ella hace es romper y manda al Congreso la ley de los holdouts para culpar a Estados Unidos, al juez Thomas Griesa, a los opositores y a los medios de comunicación independientes. Va a decir que hay un golpe y lo denunciará ante la Unasur y la OEA (Organización de Estados Americanos). Yo lo que estoy haciendo es avisarle a la OEA cuál es su estrategia" 

No es la primera vez que pasa. Para ello es preciso citar el artículo del Blog Mundo perverso. A continuación el resumen de las predicciones de Carrió: 

Febrero de 2002: "Estamos pariendo otro país. Pero los hombres no saben de partos"

Mayo 2003: "(...)todavía no estamos en el fin del régimen pero que dejamos lo peor del régimen, no estamos en el final pero dejamos lo peor en este largo parto doloroso, que yo decía hace dos años y que ahora estamos dejando lo peor. Vendrán algunos cimbronazos más, pero ya es un nuevo país y una nueva cultura que está construyéndose."

Diciembre 2003: "Me quieren liquidar"


Abril 2004: "ahora viene la pelea final en el PJ y habrá conflictos como los de 1975 y 1976 (...)Será duro, pero no hay que tener miedo, porque de allí saldrá una nueva dirigencia"



Abril 2004: “Vamos hacia una nueva contracción, es inevitable. Algo parecido al período 1973-1975. Se viene una lucha fuerte por el poder, de la que ”finalmente vamos a salir, aunque antes necesitamos algunas contracciones muy fuertes"



Junio 2004: "Vienen días muy difíciles, fruto de esta pelea colosal y brutal entre sectores internos del peronismo. Lo más grave es que Kirchner está construyendo su propia debilidad, golpeándose a sí mismo. Yo le pido serenidad, en este momento decisivo del país."



Agosto 2004: "Ocho meses antes dije que iba a caer De la Rúa y no me lo reconocieron; espero que ahora me reconozcan la crisis que vengo anunciando"



Junio 2005: "hay una crisis de gobernabilidad en vastos sectores del país (y el clima político) está muy enrarecido".






Mayo 2005: "Mussolini tuvo apoyo popular. El problema es que después todos los que lo apoyan son víctimas. Del fascismo uno sale cuando se da cuenta antes. Después no importa, ya es tarde" (Kirchner) "Es un pequeño Roca neofascista de final de régimen, que puede ser sumamente peligroso"

Junio 2005: "Yo sólo intento explicarle a la gente lo que viene, ese es mi deber, porque el fascismo es un mal que nos afecta desde hace demasiados años, y un día vamos a tener la marcha sobre Roma".

Julio 2005: "No necesitan tanto poder, pero no pueden vivir sin tanto poder. Esta es la enfermedad del final de los regímenes políticos en crisis."

Agosto 2005: “Vamos a vivir momentos difíciles producto de esa interna, de ese negocio que es el poder, de negocios enormes y turbios"

Abril 2006: "no salimos del largo parto doloroso. No pudimos construir un orden fundado en la palabra, en instituciones estables, en valores y en un desarrollo económico y cultural sostenido. Nos convertimos en un pueblo bárbaro. Kirchner es responsable de construir un desorden cada vez más violento."

Mayo 2006: "Este acto es el inicio de la destrucción de la hermandad uruguayo-argentina. Nuestro país tenía el papel de la moderación y el equilibrio, y lo tenía justamente porque es el país más grande. Ahora acá vamos a terminar como en la Guerra de la Triple Alianza, donde matamos a los paraguayos"





Mayo 2006: "Así como el Presidente se apropió de los derechos humanos diciendo: 'los derechos humanos son míos', ahora se apropia del 25 de Mayo y esto, lamentablemente, no termina bien para todos los argentinos"

Julio 2006: "Esta es la fase final de la destrucción de la República"

Julio 2006: "todavía es necesario seguir perseverando, el 2007 será un tránsito y la seguridad vendrá en 2011"

Octubre 2006: "en esta división, en este enfrentamiento, en este odio no podemos vivir treinta años más porque nuestros hijos van a matarse entre ellos de nuevo (...) Esto no incluye sólo el tema de los 70, sino que incluye los enfrentamientos con distintos sectores sociales, con los ganaderos, con la Iglesia, con los judíos"

Enero 2007:“siempre dije que era una gran mentira, que encandiló. En la primera etapa la mentira humilla. Es un atentado a la inteligencia de la condición humana; la mentira es grosera, así que creo que estamos en el tiempo de descuento de la mentira

Octubre 2007: "Si seguimos así, vamos a una recesión"

Diciembre 2007: "Se vienen días difíciles para el país, es necesario una oposición responsable"

Enero 2008: Este año se producirá "el conflicto gremial más grande de la historia argentina"

Febrero 2008: "lo que pasa en Junín, lo que pasa en San Pedro son puntitas, todavía no pasó en el conurbano. En marzo, se agudizará el problema con el inicio de las clases y de las paritarias. Todas estas son señales del conflicto en marzo"

Marzo 2008: "(..)les quiero decir a todos los que están manifestando que yo les agradezco en nombre de muchísima gente que demuestren su dignidad. Que se los agradecemos como argentinos que estén batallando por su dignidad, que no respondan a ningún acto de prepotencia, que dejen pasar a la gente y que si busca violencia Pablo Moyano es preferible una víctima del campo a responder a la provocación del gobierno. (Majul pregunta ¿tenés miedo de que pase algo serio de veras?) Sí, sí (...) es una pascua de liberación. Y eso uno lo ve a lo largo y ancho del país. Esta vez no va a ser como el 24 de marzo del '76; esta vez va a ser la paz."

Abril 2008: "No vienen tiempos fáciles"

Mayo 2008: Este proceso es distinto al 2001, es una crisis por exceso de poder, que está en los manuales de todos los pequeños tiranos. Como en la figura del parto, va a haber dolor y alegría”.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Los límites de la comunicación política

En los últimos años la mayoría de los consultores políticos profundizaron la tesis de que “sin comunicación no hay gestión”. Es verdad que lo que no se comunica prácticamente no existe, pero sobredimensionar la comunicación en detrimento de la gestión se ha transformado en una debilidad para los políticos. Generalmente, los que más se preocuparon por comunicar en lugar de gestionar fueron los que más dificultades tuvieron para ser elegidos o reelegidos para gobernar un municipio, provincia o país.
En las elecciones legislativas la situación suele ser más accesible y se eligen políticos que puedan dar buenos debates de ideas y/o opinar sobre la coyuntura. Son dirigentes que la gente los elige para que estén en los medios de comunicación, sean concejales, legisladores, diputados o senadores pero les desconfían para ocupar puestos de gestión.
En la mayoría de los partidos de Argentina hay grandes comunicadores que han tenido dificultadas para ocupar cargos ejecutivos. Un ejemplo es el de Elisa Carrió, que se presentó para presidente en las elecciones de 2003, 2007 y 2011 perdiendo en todas las oportunidades. Sin embargo, a Carrió la gente la elige para los cargos legislativos y, dicen los productores, para que esté en la televisión porque da rating. Algo similar sucede con Fernando “Pino” Solanas, Margarita Stolbizer, Francisco De Naravez, entre otros. A ninguno les alcanzó la comunicación para ser elegidos para cargos ejecutivos.
En cambio, los que más críticas recibieron con respecto a su discurso han sido los que mejores posibilidades tuvieron a la hora de ser elegidos para gobernar. Daniel Scioli y Mauricio Macri fueron los políticos que más dardos o humoradas recibieron a lo largo de su carrera por su manera de expresarse. Pese a esto, han podido armar un equipo de gestión que generara hitos comunicables. Por mencionar algunos, el PRO logró transmitir muy bien logros como los subtes, el Metrobus, la Policía Metropolitana, el Teatro Colón, y asociarlos a la figura de Macri. En tanto, el equipo de Scioli, en su última campaña denominada Buenos Aires Activa, también enfocó a destacar la gestión del gobernador en temas como reclutamiento policial, parques industriales, secuestro de armas y drogas, unidades de pronta atención, escuelas técnicas, el Estadio Único, entre otras.
Si hoy analizamos a los candidatos presidenciales, las encuestas ubican en lo más alto a cinco políticos que han demostrado experiencia en gestión provincial y municipal: Hermes Binner en Santa Fe, Mauricio Macri en Capital Federal, Daniel Scioli en Buenos Aires, Julio Cobos en Mendoza y Sergio Massa en Tigre. Lejos de ellos se ubican los que han privilegiado ocupar cargos legislativos o ministeriales como Florencio Randazzo, Julián Dominguez o Ernesto Sanz.Randazzo es el que entendió que la gente lo que más valora de los políticos es que trabajen para que le solucionen los problemas diarios. En esa dirección apuntó a comunicar su tarea al frente de la política ferroviaria.
El caso de Sergio Uribarri y Juan Manuel Urtubey, gobernadores de Entre Ríos y Salta respectivamente, parecen ser una excepción. Son dos gestores que, pese a tener una presencia elevada en los medios, no han enfocado en comunicar logros de gestión sino en su pertenencia incondicional al espacio del kirchnerismo. Eso, hasta el momento, no ha servido para cautivar el electorado nacional y, en cambio, empiezan a tener algunos inconvenientes para renovar sus mandatos provinciales.
En resumen, los que lograron un equilibrio entre comunicación y gestión fueron los que ganaron la confianza de un electorado que, en los últimos años, reclama que los dirigentes puedan presentar hechos concretos de que han podido mejorar la vida a los ciudadanos. Los que han sobrecomunicado o han hecho poco ven reducidas sus posibilidades.

sábado, 12 de julio de 2014

Publicidad negativa: de manual pero efectiva

En las acciones de comunicación política se suelen aprovechar ciertos eventos que son noticia para trabajar un ataque al adversario.  Suelen ser algo "de manual" pero muy efectivas. Otros, en cambio, muchas veces pierden las oportunidades.

Esta semana destacamos dos ejemplos. En la ciudad de Buenos Aires el equipo del presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez, empapeló la capital  con afiches que celebraron la victoria de la Selección argentina de Fútbol en el Mundial Brasil 2014 y también le dieron aire a la disputa interna del oficialismo de cara al próximo año.

“No pasa naranja ¡Vamos Argentina!”, dicen los carteles que aparecieron pegados. La referencia a la “naranja”  se interpretó como un mensaje al gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, también precandidato en la interna del Frente para la Victoria, que eligió ese color para identificar su gestión.
El afiche finaliza con la firma “Julián Domínguez 2015″ y, a raíz de la fecha patria, en el cero se dibujó una escarapela.

Como señala Gustavo Santiago la publicidad negativa se lleva a cabo mediante la alusión (que busca mediante segundas intenciones descargar un ataque contra el adversario); la comparación ( que intenta revelar el contraste entre los méritos del candidato propio respecto del adversario) y el ataque frontal (dirigido hacia el adversario o hacia su partido político.

Por otro lado, en Salta realizaron un video que relaciona el apellido del arquero del seleccionado con el del candidato a Gobernador por Salta, Juan Carlos Romero. "Vamos Romero", "Cada día más cerca", "Vamos Romero", "Vamos Salta, Vamos Argentina" se pueden leer sobreimpresos en las imágenes de un Romero atajando los penales contra Holanda.

Nuevamente les recomiendo algunos viejos artículos en  http://bit.ly/SoFYzr  y  http://bit.ly/1k2Wlfy

martes, 1 de julio de 2014

Scioli como debilidad del kirchnerismo

Aunque el kirchnerismo de paladar negro lo resista, Daniel Scioli, mantiene sus ilusiones con ser el candidato a Presidente por el peronismo K. Hay varios motivos que hacen que aún sea el mejor candidato que hoy pueda ofrecer, en términos electorales, el Frente para la Victoria (FPV). 

A saber, Scioli es el político que más espacios de poder y cargos ocupó en el peronismo (entre 1997 y 2012 fue dos veces diputado nacional y secretario de Deportes de la nación) y, desde que el FPV llegó al Gobierno, fue vicepresidente de la Nación y dos veces Gobernador de Buenos Aires. 

En términos de posicionamiento político, los atributos de Scioli se denominan experiencia de gestión y en eso aventaja a competidores internos como José Manuel Urtubey (Salta), Florencio Randazzo (Ministro del Interior), Julián Dominguez (Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación), y Sergio Uribarri (Gobernador de Entre Ríos). Para los analistas, su diferencial estaría en que gobierna, desde hace 7 años, el distrito con mayor peso electoral.

Al mismo tiempo, el ex motonauta es percibido por el votante no camporista como el representante que más acompañó al modelo. Pese a las reiteradas presiones, que han llevado a críticas de opositores y más de una cargada del periodismo, eligió acompañar. Por convicción o necesidad siempre estuvo del mismo lado del mostrador sin importar que lo definieran como tibio. 

Hubo tres momentos que sirven de ejemplo. Apenas iniciada la década, Néstor Kirchner echó a todos los funcionarios de la secretaría de Turismo y Deportes que respondían al Vicepresidente por considerar que Scioli construía un espacio de poder propio, aliado con sectores vinculados a Eduardo Duhalde y a Carlos Menem. En 2012, el santacruceño tuvo su segundo acto disciplinario cuando lo retó en un evento en la Boca y le dijo que no tuviera miedo sobre el problema de la inseguridad y explicara quién le ataba las manos. En 2013 le tocó el turno a Cristina y, otra vez en público, le recriminó que su provincia haya sido privilegiada en cuanto a recursos de la Nación. En esa oportunidad la Presidente le pidió que se dedicara a trabajar y gestionar.

Pero el punto más favorable para Scioli es la opinión pública. La gente lo sigue ubicando como el que mejor imagen tiene en el FPV con respecto a compañeros y opositores. La mayoría de las encuestas sobre imagen e intención de voto lo señalan como el único candidato competitivo del espacio. Hace unas semanas Poliarquía le asignó una intención de voto del 21%. Management & Fit, en una encuesta realizada a fines de febrero sobre 1600 casos, arrojó que el 17,4% votaría a Scioli. En tanto Isonomia dijo que posee 61% de imagen positiva y 31% de negativa.

Lo anterior lo transforma en una debilidad para el núcleo duro del kirchnerismo. Siguiendo el conocido análisis FODA, Scioli es una debilidad porque, aún en el interior del espacio, lo perciben como una barrera que impide el avance del denominado proyecto nacional y popular que se inicio en 2003. Y, en tanto problema interno, sueñan que desarrollando una adecuada estrategia política pueden quitarlo de la carrera electoral.

Luego de 11 años en el espacio para el bonaerense también sería muy difícil presentarse como competidor del Gobierno y el kirchnerismo, hasta el momento, no tiene otro que mida como él. En consecuencia, Scioli Presidente, parece ser la mejor opción para ambos y deberán acordar ya que, de lo contrario, se reducen las posibilidades de continuar más allá de 2015. Por el lado de Scioli quizás sea tiempo de concentrarse en seducir al público interno más que al externo. En tanto, el kirchnerismo debería analizar si, con el primer mandatario bonaerense, tienen una fortaleza en lugar de una debilidad.

lunes, 2 de junio de 2014

Publicidad negativa para Insaurralde

La ciudad de Buenos Aires apareció empapelada con carteles de Martín Insaurralde junto a Amado Boudou. Ese recurso hoy está funcionando como Publicidad negativa.


Como señala Gustavo Santiago la publicidad negativa se lleva a cabo mediante la alusión (que busca mediante segundas intenciones descargar un ataque contra el adversario); la comparación ( que intenta revelar el contraste entre los méritos del candidato propio respecto del adversario) y el ataque frontal (dirigido hacia el adversario o hacia su partido político.

Les recomiendo algunos viejos artículos en  http://bit.ly/SoFYzr  y  http://bit.ly/1k2Wlfy

martes, 20 de mayo de 2014

La década ganada con precios cuidados

Lejos de querer analizar el alcance real de los logros y fracasos que podrían determinar si estos años fueron para festejar o entristecerse, la Década Ganada, en tanto concepto creativo, es frágil y definitivamente no se encuentra entre los aciertos de la política de comunicación del Gobierno nacional En este caso, como propuesta, el kirchnerismo intenta diferenciarse de otras décadas señalando a su gestión como victoriosa frente una década perdida pero sin lograr ser especifico a qué otra década se refiere.
Además, el concepto creativo de Década Ganada no admite la posibilidad de derrotas parciales ni empates, como tampoco mejoras progresivas o balances de tipo positivo/negativo. No genera espacio para la discusión y se transforma en una fiel representación de un planteo exitista que asocia de manera automática perder con fracasar. Con esta construcción, la década fue ganada en su totalidad y no hubo derrotas. Así, el kirchnerismo sólo puede persuadir o interpelar a sus seguidores o prodestinatarios.
Al mismo tiempo, la síntesis que lograron los creativos es débil porque invita a la crítica fácil y, en consecuencia, permite que se puedan minimizar los logros del Gobierno. Cualquiera, sin importar clivaje, pone fácilmente en crisis el concepto. Una sola persona tirada en la calle y sin trabajo invita a que un transeúnte se pregunte en dónde esta la década ganada o que algún periodista, ante el crecimiento económico de algún funcionario, señale que la década, en lugar de haber sido ganada para todos, solo fue para los políticos.
Todo lo contrario sucede con el programa/producto Precios cuidados. Con este concepto no quedan dudas que hay una acción concreta del Gobierno en favor del ciudadano. Y, más allá de si el programa sirve como medida para combatir la inflación, el metamensaje es que el Gobierno protege al ciudadano del empresario que le quiere aumentar los precios. 
También, el Gobierno reforzó la idea con campañas agresivas de difusión oficial y mediante publicidades negativas. Con ambas herramientas lograron demonizar a los dueños de las compañias. Las propagandas, que se pueden visualizar por los medios estatales e incluso socializadas por la presidente, Cristina Fernandez de Kirchner, definen al empresario como “vivos que aumentan los precios”.
Al mismo tiempo, la agrupación kirchnerista Unidos y Organizados se encargó de realizar las publicidades negativas mediante escraches contra los propios CEO y dueños de empresas. Fue en febrero pasado que el centro de la Capital Federal se empapeló con miles de afiches con los nombres, apellidos y fotos de los empresarios acusándolos de “robar el sueldo a clientes y consumidores a través de los aumentos en las góndolas”.
De alguna manera, la lógica del concepto de Precios Cuidados logra una mayor aceptación, incluso en los que no son partidarios del kirchnerismo (léase indecisos y/o paradestinatario), porque se enmarca en lo que se ha denominado relato kMás allá de cualquier crítica, al Gobierno le ha funcionado la construcción permanente de un relato para definir un otro/enemigo claramente identificable: el menemismo, el duhaldismo, el FMI,Clarin, el campo, entre otros.
En el caso de Década ganada ese otro es difuso ya que como mínimo se puede posicionar a la década k en contraposición a dos periodos: la denominada década perdida que se empleó para describir las crisis económicas, no solo de argentina, sino de toda América Latina durante la década de 1980. y, por otro lado, en contraposición a los años “perdidos” del menemismo.

miércoles, 30 de abril de 2014

El discurso político para los saqueos

Después de 30 años de democracia una vez más los saqueos volvieron a ser noticia en nuestro país. Fue en diciembre pasado con un saldo de trece víctimas fatales y enormes pérdidas materiales. Y como en la crisis de diciembre de 2001 la dirigencia política buscó clasificar a los nuevos actores sociales emergentes y el accionar de los medios de comunicación con similares argumentos discursivos. 

En 2001 un trabajo de investigación que incluyó el análisis de 305 artículos periodísticos de diciembre de ese año y marzo de 2002, la opinión de periodistas acreditados en el Congreso de la nación, legisladores y funcionarios de la Alianza y diputados y ex presidentes la Nación de origen justicialista, arrojó como conclusión que para los políticos oficialistas (legisladores y funcionarios) los saqueos eran organizados intencionalmente por partidos políticos y/o motivados por algunos sectores del justicialismo de la provincia de Buenos Aires
Y, a diferencia de los cacerolazos, de quienes destacaban su carácter de organización espontánea, los saqueos aparecieron cuestionados como acciones más violentas. La construcción discursiva del Gobierno nacional de turno siempre tiene un sujeto político responsable de planificar la rebelión y un motivo que explique el saqueo. 
La Alianza en 2001 y el kirchnerismo de nuestros días coinciden en apuntar al peronismo de Buenos Aires, al carácter organizado de la protesta y al objetivo desestabilizador. Por aquellos años, la Alianza fundamentalmente hizo foco en el ex gobernador, Carlos Ruckauf, y el kirchnerismo en diciembre pasado le apuntó al ex jefe policial de Zona Norte y actual concejal de Lanús por el Frente Renovador, Salvador Baratta. No fue casualidad que el ministro de Justicia, Julio Alak, y su secretario, Julián Álvarez, denunciaran al massismo en una conferencia de prensa que tuvo cobertura y difusión similar a la de una cadena nacional.

Luego de esa denuncia mediatizada, tanto desde el Gobierno de la provincia de Buenos Aires a través del Ministro de seguridad, Alejandro Granados, como el diputado electo, Sergio Massa, realizaron manifestaciones y acciones para evitar un posible desborde en la provincia de Buenos Aires. 
El ex intendente de Tigre fue contundente cuando declaró que “el que saquea es un ladrón”. Sin embargo, en esta oportunidad el Gobierno sumó como principal responsable a un nuevo actor social como planificador de la protesta: la policía. Como sucedió con los dirigentes del peronismo en 2001, los policías fueron definidos como “extorsionadores y organizadores de la delincuencia para robar comercios y abandonar a la gente”.
Tanto la Presidente, Cristina Fernández de Kirchner como el Jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, fueron en esa dirección. En pocas palabras, hoy como en 2001, los saqueos son presentados por los gobiernos oficialistas como un reclamo que pierde validez y la justificación se concentra en que fueron y son acciones planificadas y ejecutadas por delincuentes que están al margen de la ley. 

Los Gobiernos también coinciden en la tendencia a plantear que los medios de comunicación exageran e influyen con una intencionalidad política para desestabilizar. La discusión sobre el uso y la repetición permanente de la palabra saqueo en los medios para generar desestabilización y violencia volvieron a entrar en juego. 
Durante 2001, la Alianza consideró que el modo en que los medios de comunicación reflejaban la protesta social a través de editoriales y columnas alimentaba el clima crispado. Según artículos periodísticos de la época, para los principales funcionarios del Gobierno el uso de la palabra saqueo generaba imagen y sensación de violencia en los habitantes. 
En esa dirección el propio De la Rúa, asesorado por diferentes especialistas, pidió que utilizaran otros recursos para referirse a esas manifestaciones y dijo: "Traten de darle una intensa respuesta a todo esto, pero hay que evitar hablar de saqueos porque se asocian con la violencia. (…) . El gabinete concluyó en eliminar la palabra saqueo y sustituirla, por ejemplo, por la expresión "demanda de alimentos".   
Esta estrategia discursiva se encabalgaba con una acción directa, que no llegó a concretarse: la intención de cancelar licencias de radio y cerrar canales de televisión. Según artículos de La Nación de esos años, los principales motivos de ese propósito recaían en que querían evitar la difusión de los saqueos y la represión policial. 

Hace unos años un vocero muy importante de la Alianza señalaba off the record para la investigación citada en párrafos anteriores que en 2001 “hubo medios que tuvieron un papel importante mostrando malintencionadamente la crisis. Siempre ponían las mismas imágenes dando a entender que había saqueos en todas partes y eso no ocurría. Recuerdo que pasaban una y otra vez la imagen de un hombre que se llevaba una media res en el hombro” , decía. 
En esta oportunidad las criticas sobre el tratamiento periodístico que tuvieron algunos medios de comunicación fueron realizadas por lo que se ha denominado en los últimos años “periodismo oficialista o militante”. Siguiendo a Ignacio Ramonet un periodismo que “no informa y que está más vinculado a la comunicación institucional” . 
En esa dirección el programa 678 de la TV pública acusó al periodista Luis Majul y al Grupo Clarin de ser “operadores del miedo que fomentan el caos y el desorden”. También fue el periodista Víctor Hugo Morales, uno de los periodistas que más reforzó la idea de repetición/desestabilización señalando en su cuenta de twitter que algunos medios como Clarin: “inventan saqueos. Hablan de saqueos. Impulsan saqueos. Logran saqueos. Mienten con fotografías falsas. Quieren opacar la fiesta democrática” .
El sociólogo francés Pierre Bourdie (1930-2002) en su texto ¿Qué significa hablar? explica que por medio de las palabras los medios producen ciertos efectos y ejercen una cierta violencia simbólica. Y que utilizar una palabra en lugar de otra cambia la visión que cada sujeto tiene del mundo social y en consecuencia persuade e influye de diferentes maneras. 

Sin embargo, lo anterior, a diferencia de lo que suelen expresar quienes gobiernan, no significa que las palabras y los medios tengan un rol determinante y, mucho menos, de destitución automática. Prueba de ello han sido las resoluciones que han tenido los conflictos sociales mencionados. Los medios de comunicación pueden influir pero eso no alcanza para lograr la credibilidad en lo que dicen. 
La credibilidad, solo puede se alcanzada cuando esas palabras son acompañadas con algunas evidencias. En definitiva, poco ha cambiado con respecto a años anteriores en las explicaciones y el Gobierno que “padece” el saqueo siempre busca responsables en la oposición y en los medios de comunicación pero suele dejar en segundo plano el origen. Nuevamente el error suele estar en creer que los efectos son las causas.

lunes, 27 de enero de 2014

¿Por qué Capitanich habla todos los días?

La estrategia del jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, de hablar diariamente se explica esencialmente por cinco motivos.
En primer lugar, el objetivo personal y poco enigmático de Capitanich de transformarse en el candidato a presidente delFrente para la Victoria que pueda reemplazar a Cristina Fernández de Kirchner en 2015. Una tarea ambiciosa para la que ya se anotaron varios gobernadores K como Daniel Scioli (Buenos Aires), Sergio Uribarri (Entre Ríos) y Juan Manuel Urtubey (Salta), entre otros.

En segundo lugar, se suma la necesidad del Gobierno nacional de tener un nuevo vocero para comunicarse diariamente con la gente. Con conferencias de prensa o sin periodistas como intermediarios, el Gobierno, golpeado por las elecciones, tuvo que modificar su estrategia de comunicación. Y, en esa dirección, buscó un portavoz con imagen renovada que instalara y/o diera respuesta a los temas de la agenda. La imagen negativa de la mayoría de los funcionarios del Gabinete nacional imposibilitó que ese rol fuera asumido por alguno de ellos.
En tercer lugar, un convencimiento personal del propio Capitanich de que lo que no se comunica no existe y que, con una efectiva comunicación de Gobierno, podría conseguir más poder político. El gobernador de Chaco -con licencia- evaluó que el poder que pudiese conseguir no residiría en las misiones y funciones que su rol institucional de Jefe de Gabinete le demandase sino en la habilidad de mostrarse con capacidad de respuesta y cercano a la gente.
No obstante, Capitanich fue muy obvio con respecto a la forma de construir poder porque no disimuló sus intenciones ni aspiraciones políticas. Y en el kirchnerismo hay una máxima histórica: el que anuncia que quiere ser candidato será perseguido por los propios como si fuera ajeno al movimiento. En palabras de Robert Greene: “El ser desinhibidamente franco lo convertirá en un individuo predecible y conocido que resultará casi imposible de respetar o temer”.

En cuarto lugar, la necesidad de ser conocido. Un candidato a presidente puede carecer de muchas aptitudes pero no puede ser un desconocido para la gente que lo tiene que votar. En esa dirección Capitanich buscó tener una exposición elevada en los medios de comunicación. Hablar todos los días por la casi cadena nacional que tiene garantizada todas las mañanas con Crónica TV y C5N no es poco. Entre esos dos canales el actual jefe de Gabinete se garantiza todos los días a la mañana una llegada aproximada superior a las trescientas mil personas. Aquí no se cuentan repeticiones y otras coberturas de programas.
Sin embargo, las tácticas elegidas para elevar su popularidad no han sido las mejores. Por un lado, hubo un error de diferenciación entre rueda y conferencia de prensa. Las ruedas de prensa suelen ser algunas pocas preguntas al entrevistado a la salida de algún evento y sin preguntas pautadas ni orden preestablecido. Las conferencias, por el contrario, tienen una duración y el orden de preguntas establecido previamente.
Carlos Vladimiro Corach, ex jefe de ministros de Carlos Menem, utilizaba las ruedas de prensa y hablaba todas las mañanas desde su casa. Corach respondía siempre pero lo hacía en un contexto de apuro. Respondía desde su casa a más de diez movileros que preguntaban a coro sin un orden y, muchas veces, pisándose entre ellos. Corach utilizaba el desorden y respondía lo que más le convenía. Y, como lo hace actualmente el técnico de River Plate, Ramón Díaz, cuando se complica la entrevista saludaba con una sonrisa y se alejaba. Esa era una estrategia que le permitía estar al día con la prensa y manejar los tiempos de la entrevista.

Con las conferencias de prensa, Capitanich permite que los periodistas pregunten relajados en la sala de conferencias. Esa metodología, sumada a la falta de información que suele tener del resto de los Ministerios, lo ha llevado a contradicciones y a innecesarias peleas con los periodistas. Prueba de ello es el último anuncio del jefe de Gabinete donde le comunicó a los acreditados a la Casa Rosada un cambio en las conferencias. Les propuso “realizar conferencias de prensa en general cortas, con rotación de tres preguntas por día, que no se repitan, así podemos tener una interacción que sea conveniente para quienes nos escuchan”.
En quinto lugar, la posibilidad de estar en una especie de campaña permanente donde Capitanich monopoliza la comunicación del Gobierno para hablar de todos los temas. La comunicación permanente le permitió anunciar numerosos cambios reclamados por la dirigencia y medios de comunicación. Fundamentalmente impulsó el diálogo con periodistas y gobernadores opositores, entre ellos, el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri. Un efecto positivo de su “omnipresencia” mediática es que empezó a ser medido por las encuestadoras para las presidenciales para 2015.
Sin embargo, el nuevo estilo de comunicación que esencialmente implicó que Cristina depositara en Capitanich el rol de único vocero, no es compartido por todo el Gobierno. La mayoría de los funcionarios estuvieron acostumbrados a no hacer declaraciones y, en consecuencia, piensan que es muy difícil mantener la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Hasta el momento las correcciones y contradicciones que tuvo que realizar el jefe de ministros parecen darle razón a sus compañeros de Gabinete.
En resumen, el chaqueño eligió el camino de la exposición permanente. Necesario pero, hasta el momento, con una táctica equivocada. Una estrategia que lo obliga a hablar sobre diferentes temas, aun cuando muchas veces no son relevantes, que lo llevan a contradecirse y, en consecuencia, generar un desgaste de su imagen.

viernes, 17 de enero de 2014

Lo bueno, si breve, dos veces bueno

El humor político puede mostrarnos un gran problema de comunicación gubernamental. Nik es un especialista del tema y esta semana fue muy claro al señalar las contradicciones en el interior del Gobierno nacional.  



Un especialista en ser breve fue  Baltasar Gracián y Morales,  escritor español del Siglo de Oro que cultivó la prosa didáctica y filosófica. Entre sus obras destaca El Criticón —alegoría de la vida humana—, que constituye una de las novelas más importantes de la literatura española, comparable por su calidad al Quijote o La Celestina.1

Formó parte de  la corriente literaria del conceptismo.  En Wikipedia se lo define como poseedor de "un estilo construido a partir de sentencias breves muy personal, denso, concentrado y polisémico, en el que domina el juego de palabras y las asociaciones ingeniosas entre estas y las ideas. El resultado es un lenguaje lacónico, lleno de aforismos y capaz de expresar una gran riqueza de significados".