miércoles, 5 de agosto de 2015

Imparable: Carrió se suma a los que insultan en lugar de atacar

Dicen que las personas no cambian. Los políticos y Elisa Carrió menos. Hace un tiempo lo decíamos en la nota publicada en Perfil que llevó por título Atacar no es insultar

Elisa Carrió llamando imbéciles a los opositores; Gerardo Morales diciendo que Mariano Recalde es un cagón o Miguel Del Sel afirmando que Cristina Kirchner es una vieja chota e hija de puta. Todas declaraciones que fueron titulares de los medios, pero estuvieron lejos de traducirse en votos o en la simpatía de los electores. Esas afirmaciones, por el contrario, marcan un gran desconocimiento entre el qué y el cómo , decíamos .

Por estos días Carrió se mostró imparable. A fines de julio dijo para referirse a Daniel Scioli y Carlos Zanini que “la fórmula del Frente para la Victoria está compuesta por un imbécil y por un stalinista, son dos cajones de Hermino”.   

En su justificación la pre-candidata de Cambiemos recurrió a la definición de la RAE y se defendió en Twitter: "Según la Real Academia Española su significado es: débil de razón, escaso de razón. No es un agravio". 

Hoy dijo que "a Scioli lo van a matar para que el presidente sea Zannini" y agregó que "el kirchnerismo va a sacarse de encima al Gobernador cuando sea necesario".

Los políticos profesionales saben que no hay que manejarse por las pasiones, menos en estos tiempos donde se conoce al instante lo que se dice y se hace. En cambio, los políticos amateur insultan y suelen rodearse de amigos, familiares y políticos cercanos que fomentan y aplauden esas acciones con el solo objetivo de complacer a su jefe. 

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